José Roberto Dutriz, el salvadoreño nuevo presidente de la SIP y su visión de Bukele y Milei
LA NACION/GDA: José Roberto Dutriz será
el primer salvadoreño en presidir la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Asumirá el cargo este domingo en el marco de la asamblea que se realiza en la
ciudad de Córdoba. Presidente y director de La Prensa Gráfica en El Salvador,
asegura sentir “lástima” de que en su país y en varios otros de América Latina
gobiernos y medios no puedan dialogar. “Nos hace falta escucharnos tanto el
gobierno como la prensa. No se puede estar señalando y estigmatizando;
polarizar la sociedad no es bueno para nadie. La libertad de prensa es una
piedra angular para la democracia”, plantea.
En diálogo con LA NACION,
Dutriz planteó que “hay un punto de encuentro, un parecido” entre el
presidente salvadoreño, Nayib Bukele, y el argentino. Javier Milei, respecto a
la forma en que se relacionan con el periodismo, a cómo lo cuestionan y a cómo
reaccionan ante las críticas. Planteó que la popularidad de ambos “puede
verse afectada positivamente con la legitimidad que le pueden dar los medios,
no hay que desistir de intentarlo”.
Hace un mes la SIP
realizó una misión a El Salvador; sus representantes no fueron recibidos por
nadie del gobierno. En ese contexto, el presidente saliente de la institución,
Roberto Rock, alertó sobre las condiciones cada vez más hostiles para ejercer el
periodismo en el país. Remarcó que hay un creciente acoso judicial, fiscal y en
las redes sociales a los periodistas y un acceso limitado a la información
pública.
Bukele estuvo en la
Argentina hace dos semanas después de encontrarse en la Asamblea General de la
ONU con Milei, en Nueva York, donde ambos hicieron críticas al organismo
multilateral. Los dos presidentes mantienen cierta sintonía de sus agendas y
simpatizan mutuamente.
- ¿Cómo evalúa la
situación que atraviesa la prensa en El Salvador?
-Estamos viviendo tiempos
complicados en la región. En El Salvador, en Nicaragua, en Venezuela, en Cuba.
Parece que hubiéramos regresado a algunas conductas que son peligrosas.
Afrontamos un desafío doble. Por un lado, la sostenibilidad de los medios que
es un reto continental y global. Estamos en ese proceso. Cuando nació la
internet y los periódicos avanzaron en sus webs en 1995 o 1996 teníamos 20 años
para prepararnos. Con la Inteligencia Artificial (IA) y las nuevas tecnologías
que son más disruptivas, estamos mucho más urgidos. El otro de los problemas es
competir contra la desinformación; las fake news son un atentado. Es una
defraudación a los millones de audiencias que tenemos los medios con
credibilidad. Hay que saber pelear, escoger la batalla. Todos los medios
hacemos énfasis en la sostenibilidad y en la defensa contra la desinformación.
Son las avenidas principales que transitaré como presidente de la
SIP.
- ¿A qué adjudica
ese “regreso” al ataque a los medios, a los
hostigamientos a los periodistas?
-Mucho tiene que ver con
los gobiernos, con los líderes que están ahora. Hay diferentes estilos. Por
ejemplo, está un Milei que es libertario, que tiene una visión muy amplia, una
mentalidad empresarial; el paraguayo Santiago Peña, un empresario y académico,
preparado. Son estilos que tienen que convivir, que tienen parecidos y
diferentes. Peña es más inclusivo. Está Bukele, el presidente con mayor
popularidad de América Latina. Todos se mueven en un contexto en el que quieren
progreso económico, que las sociedades de sus países sean libres, con
desarrollo humano. Hay que sacar lo mejor de las experiencias, pero están
cometiendo el error de cerrar el acceso la información. Hay que decirlo con
sinceridad. Milei sacó el decreto que apagó el instituto de acceso a la
información pública; Bukele hizo lo mismo.
-
¿Ve parecidos entre Milei y Bukele?
-Hay una línea similar.
Milei se ha pasado de tono; ha llamado a los periodistas “ensobrados”.
Esto existió en el pasado en la Argentina, no lo podemos desconocer. En El
Salvador ese no es un tema que ahora sea relevante. El mandatario salvadoreño
tiene rasgos similares a Milei. Usar su liderazgo, que lo tiene, y está
haciendo cosas importantes por nuestro país, pero desde la óptica de la prensa
independiente sentimos que se puede hacer mucho más. Uno de los tres Nobel de
Economía, James Robinson, estuvo en un encuentro nacional de la empresa privada
en El Salvador, y señaló que el país necesita estar de frente a las
instituciones y no tenerlas atrás del poder. El deber hacer que es que
funcionen las instituciones.
-Además
del periodismo, ¿qué otros sectores reclaman por la institucionalidad?
¿Asusta la falta de institucionalidad?
-Asusta, sí. El fenómeno
en El Salvador es que el empresariado local está tomando cierta confianza, está
saliendo del letargo en el que estuvo en los gobiernos de izquierda. Los grupos
locales están aprovechando la coyuntura; hay inversión, está creciendo el
empleo. Bukele ha logrado una imagen muchísimo más positiva del país que la de
los últimos 10 años y eso se ve, por ejemplo, en la demanda turística. Lo ha
puesto en el mapa, también con la criptomoneda. Eso para hablar de lo positivo;
está claro que el país tiene que seguir avanzando para salir de la
pobreza.
-Mencionó a los
empresarios locales, ¿los extranjeros están más preocupados por la
institucionalidad?
-Hay un potencial, pero
se necesita profundizar la institucionalidad; se necesitan reglas más claras,
mejor seguridad jurídica y respeto a las libertades que exigen un rendimiento
de cuentas por parte del gobierno, respeto a la libertad de prensa. Con el FMI
no avanzó porque no estableció cierto aristas que debería haber generado, como
es haber impuesto el bitcoin como moneda de curso legal. Tenemos tres monedas:
el Colón, el dólar y el bitcoin, que solo tiene el 3,5% de la población, el
resto se maneja con el dólar. Es una paradoja que los niveles de Inversión
Extranjera Directa (IED) no crezcan; no se logra atraer ese capital y esperamos
que eso se supere.
-
¿Cómo lo afecta a usted el hostigamiento a la prensa de Bukele?
-Hostigamiento es una
palabra importante. Digamos que hay un proyecto deliberado en socavar la
sostenibilidad de los medios en general y, principalmente, de los medios
escritos. Existe un diario propagandístico nuevo que podría señalarse como
innecesario. Podría haber un periódico público pero no está bien hacerlo en un
plano oculto, en una sociedad subsidiaria en la no puede entrar la Corte de
Cuentas (auditoría). Su contenido es un esfuerzo propagandístico no
informativo. La SIP hizo una misión a El Salvador hace un mes y lastimosamente
vimos lo que vemos lastimosamente también en la Argentina: Bukele no la
recibió, tampoco nadie de su gabinete. Como lo que vivimos en esta asamblea, a
la que Milei mandó una carta diciendo que no podía estar acá ni tampoco su jefe
de gabinete [Guillermo Francos], ni la canciller Diana Mondino como se había
anunciado.
-
¿Qué le provoca esas decisiones?
-Lo que sentimos es
lástima. Lástima de no poder sentarnos y escucharnos. Nos hace falta
escucharnos tanto el gobierno como la prensa. No se puede estar señalando y
estigmatizando; polarizar la sociedad no es bueno para nadie. La libertad de
prensa es una piedra angular para la democracia, que es el sistema más exitoso
en que se puede vivir y desarrollarse. El exceso de autoritarismo no es bueno.
Lo hemos visto con Hugo Chávez en Venezuela, con Cristina Kirchner en la
Argentina. Tenemos mucha esperanza en que este tipo de cónclaves y sus
conclusiones puedan llegan a hacer cambiar estas actitudes.
-
¿Confía en que Bukele o Milei podrían cambiar sus conductas para con la prensa?
-Lo que se ve entre los
dos líderes es que hay un punto de encuentro, un parecido. No ofrecen
conferencias de prensa, por ejemplo. Respetamos esas decisiones, pero no las
compartimos. Creemos que hay que sentarnos y escucharnos, que se empiece por
algo. Milei y Bukele saben que su popularidad puede verse afectada
positivamente con la legitimidad que le pueden dar los medios. No hay que
desistir de intentarlo. Si esa insistencia no funciona a nivel de las salas de
redacción, hay que hacerlo desde la cúpula empresarial de los medios.
-Cada
vez son más los dirigentes que prefieren enviar audios a través de sus oficinas
de prensa que conversar.
-Hay que aprender a
escucharse. Si esa manera es cómoda no debe ser más que un primer paso, pero
todos los ciudadanos merecen acceso a una información que les permita tomar
decisiones, todos tienen derecho a tener el rendimiento de cuenta de los
gobiernos. Los ciudadanos constituyen los recursos del erario público y tienen
derecho a saber qué hacen con sus impuestos, con sus dineros. El Salvador, por
ejemplo, tiene una modalidad ‘de reserva’, de no acceso a determinadas
inversiones del Estado y eso no es saludable.
-
¿Qué planes tiene al frente de la SIP en una región donde la prensa es atacada
en forma creciente por el poder político?
-La SIP tiene 80 años y
yo seré su presidente número 80 y va a seguir intentando crear los espacios
para poder hacer sociedades libres y desarrolladas a través de la libertad de
prensa y de expresión. Visitaré Panamá el mes próximo, donde el presidente Laurentino
Cortizo suscribirá el Acta de Chapultepec y la Declaración de Salta. Ese es el
deber hacer nuestro. Me reuniré con Claudia Sheinbaum en México, donde Andrés
López Obrador tampoco nunca recibió a las misiones de la SIP. En estas
actividades, en las reuniones que hacemos con referentes, con legisladores, se
trata mejorar condiciones. Por caso, se avanzó en la despenalización de la
crítica periodística; ya quedan pocos países que sostienen la penalización. En
El Salvador quedó en el ámbito civil gracias al lobby de la SIP.
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