LA REPÚBLICA: Fallas de seguridad son evidentes en traslado de presos
Santo
Domingo, RD. - Eran las nueve de la mañana en el
Palacio de Justicia de Santo Domingo Este. A la parte trasera, ubicación de los
parqueos, arribó un minibús procedente de la cárcel del distrito municipal San
Luis con diez imputados que compartían las esposas en pares y custodiados por
tres agentes penitenciarios.
Las
medidas de seguridad lucen deficientes a la primera impresión, vista la
limitada cantidad de uniformados y que los privados de libertad parecerían
conducirse por sí mismos a la sala de audiencias donde verían adelantar sus
respectivos casos.
Esta operación de
traslado a tribunales es otro agregado a las deficiencias del sistema judicial
dominicano, criticado ante el uso de la prisión preventiva como regla, en lugar
de excepción, así como la sobrepoblación carcelaria y la falta de condiciones
de los juzgados.
La ropa desteñida, en
vez de vestimenta establecida para reclusos, es también identificativo de los
trasladados. En contraposición a lo asumido en los casos sonoros, cuyos
implicados portan cascos y chalecos de seguridad, haciendo las condiciones desiguales
entre “grandes” y “pequeños”.
Mientras que los
vinculados en la Operación Panthera 7, que persigue a los responsables de las
9.8 toneladas de cocaína decomisada en Puerto Caucedo en diciembre pasado, son
movilizados con anillos de seguridad a las salas de audiencias, la generalidad
espera a duras penas y luego débilmente escoltados a la respectiva instancia.
Esta edificación, en la
avenida Charles de Gaulle, está copada de condiciones tétricas. Las escaleras
son estrechas y no soportan la cantidad de quienes visitan, en tanto que en los
pasillos quedan familiares y abogados parados a falta de bancos donde aguardar
por el llamado del alguacil.
Los baños terminan con
un hedor inevitable ante la particularidad de ser unipersonales, por lo cual se
debe permanecer frente a la puerta para que se desocupe, formando filas bajo
desesperación que lleva a ignorar las señales de “hombre” y “mujer”, con todo
mundo utilizando el desocupado.
La
espera de un nuevo palacio
En la avenida Sabana
Larga, entre el ensanche Ozama y Los Minas, se localiza la obra en construcción
que responderá al Palacio de Justicia de Santo Domingo Este, que albergará
instancias del Poder Judicial y del Ministerio Público.
En una nota de prensa
fijada con fecha 26 de junio de 2024, la página web de la Presidencia reseñó
que la construcción estaba avanzada “en más de un 85%”, ampliando en detalles
con la precisión que sería inaugurada por el mandatario Luis Abinader a fines
del año pasado.
Eso, que en
retrospectiva no ocurrió, mantiene una inversión que supera los 4,000 millones
de pesos sin ver la luz, empezando a notarse la tardanza de una edificación que
urge pasar a la utilización.
Sin embargo, una visita
de reporteros a la obra permitió constatar la presencia de obreros y maquinaria
pesada en el lugar.
Lo propio con cristales
instalados y logotipos estampados, aunque restaría por los levantamientos que
permitan concretar espacios como parqueo, aceras y entradas.
El referido artículo de
Palacio continuaba con que la edificación, de cuatro niveles, tendrá 24 salas
de audiencia, incluidas las áreas civil, penal y laboral de la provincia Santo
Domingo.
También que el gobierno
de Abinader, al asumir en agosto de 2020, encontró en un 20% de ejecución los
trabajos de construcción.
La obra tiene un área
de construcción de más de 32,000 metros cuadrados y consta de dos
edificaciones: una que albergará al Ministerio Público y otra donde estará la
Defensoría Pública.
Por: Carlos Moreta.
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