Una radiografía rápida a los 10 años de existencia del PRM
Santo Domingo, RD. - Luego
de que Miguel Vargas Maldonado se convirtiera en presidente del Partido
Revolucionario Dominicano (PRD) en el 2009, las dos facciones del entonces
principal opositor político se comenzaron a distanciar de sus respectivos
ideales.
Esa
distancia se comenzó a registrar cuando Vargas Maldonado firmó el “Pacto de
las Corbatas Azules” con Leonel Fernández en donde comprometía al partido
blanco a apoyar la reforma constitucional propuesta por el entonces líder del
Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que además de varias modificaciones
especificaba eliminar la figura del “nunca jamás” de la reelección presidencial
establecida por Hipolito Mejía en el 2004 y volviendo a traer el modelo de la
Constitución del 1994, que habilitaba automáticamente a Fernández para poder
aspirar una nueva vez, tras un receso en 2012.
Tras esa firma, que
también habilitó a Mejía para volver a aspirar, se produjo le disputa por el
liderato definitivo del PRD y a partir de entonces, la distancia entre los dos
frentes dentro del partido blanco se hacía cada vez más larga, de un lado los que
seguían al presidente del partido blanco y del otro quienes seguían al
exmandatario.
El pico de esa tensión se
vivió cuando de cara a las elecciones del 2012, ambos se disputaron la
candidatura presidencial del PRD y durante la convención interna los dos se
acusaron mutuamente de fraude, mientras que los primeros boletines no salieron
hasta más de 10 horas de clausuradas las urnas. Luego de que una comisión
dictara como oficiales los resultados en donde Mejía vencía Vargas Maldonado
(54% a 46%), un mes después llegaron a un acuerdo para detener las rencillas y
trabajar en la campaña electoral.
Mejía obtuvo más de dos
millones de votos y un 46.95% a su favor en los comicios de mayo de 2012, sin
embargo, esos resultados no fueron suficientes para vencer a Danilo Medina y el
PLD. La derrota en las elecciones del 2012 causó que las pugnas internas
volvieran por sus fueros y cada vez se iban haciendo más intensas con las
elecciones para elegir a las nuevas autoridades del partido asomándose.
Tras varios
sometimientos, debates e impugnaciones ante el Tribunal Superior Electoral
(TSE), Vargas Maldonado logró quedarse en la presidencia del PRD y ordenó la
expulsión de la organización de Mejía, de Andrés Bautista y la suspensión por
dos años del secretario general de ese partido, Orlando Jorge Mera y de
Geanilda Vásquez, secretaria de organización.
Varios meses después, ya en 2014, Mejía, junto a Luis Abinader y varios
dirigentes tomaron la decisión de irse del PRD tras perder innumerables
batallas en los tribunales en intentos de recuperar el control de la
organización política.
Los inicios
Tanto Mejía como Abinader, en compañía de los otros dirigentes se
marcharon hacia la Alianza Social Dominicana (ASD), partido fundado por el
padre de Luis, José Rafael Abinader, el cual renombraron como Partido
Revolucionario Moderno (PRM).
El reconocimiento oficial de la Junta Central Electoral (JCE) llegaría
en febrero del 2015 y debutaría por primera vez en unas elecciones generales en
2016, cuando todavía estaban en un proceso de estructuración y lograron escalar
al segundo lugar con Abinader como candidato, al obtener 1 millón 611 mil 276
votos (34.99 %).
Los votos obtenidos por Abinader fueron respaldados por la victoria de
David Collado en la alcaldía del Distrito Nacional, la senaduría de José
Ignacio Paliza en Puerto Plata, el regreso a la Cámara de Diputados de Alfredo
Pacheco y la llegada de Faride Raful como diputada, consolidando al PRM como el
principal partido opositor.
Ascenso al poder
Los perremeistas decidieron a favor de que Abinader repita en la boleta
presidencial para las elecciones del 2020, mediante primarias cerradas en
octubre del 2019, mientras en el PLD la disputa entre Gonzalo Castillo y Leonel
Fernández comenzaría a generar fisuras en las entrañas del entonces partido
oficialista.
Con la división del PLD consumada y luego de que la suspensión de las
elecciones municipales, por fallos en los equipos del voto automatizado, el PRM
obtendría la mayoría de las alcaldías principales en los comicios
extraordinarios.
Esos resultados parecían ser una premonición de lo que pasaría en las
elecciones presidenciales de julio de ese año. Abinader se alzaría con un 52.52
% y lograría la Presidencia de la República, destronando a un PLD que llevaba
16 años ininterrumpidos en el poder. El PRM lograría 18 de 32 senadores y 97 de
190 diputados.
Durante ese primer año a la cabeza del Poder Legislativo, la plana mayor
de ese partido recibió muchas críticas desde su base partidaria debido a que no
obtenían empleos dentro del tren gubernamental.
Consolidación y contienda interna
Tras su llegada al poder, el PRM continuó construyendo una amplia
mayoría sobre los demás partidos políticos, mientras que el presidente Abinader
sería proclamado por una gran cantidad de movimientos, consolidándose como el
candidato presidencial que obtendría la gran mayoría de los votos en las
elecciones del 2024.
Abinader ganaría los comicios de ese mes de mayo con 57.44%, con el PRM
obteniendo 29 senadores y 147 diputados, y de inmediato se embarcaría en una
serie de reformas, incluyendo una constitucional en búsqueda de “continuar
institucionalizando” la República Dominicana.
En medio de las modificaciones constitucionales propuestas por el
mandatario, surgió un artículo transitorio que dice que el “Presidente de la
República electo el tercer domingo de mayo de 2024, nunca más podrá presentarse
al mismo cargo, ni a la Vicepresidencia de la República”.
Con la oficialización de que Abinader no iría por un tercer periodo de
como mandatario, en el PRM comenzaron las aspiraciones tempranas. Los
movimientos fueron tantos que el jefe de Estado tuvo que sostener una reunión
con esos que tienen la mira puesta en la boleta presidencial del 2028.
Los nombres nunca fueron revelados, sin embargo, la alcaldesa del
Distrito Nacional, Carolina Mejía; el ministro de Turismo, David Collado; el
coordinador del Gabinete de Políticas Sociales del Gobierno, Francisco Antonio
(Tony) Peña Guaba; el director del Instituto Nacional de Aguas Potables y
Alcantarillados (Inapa), Wellington Arnaud y el director General de Aduanas,
Eduardo Sanz Lovatón, han sido los primeros nombres en salir como las personas
que pudieran optar por la candidatura presidencial del partido oficialista, ya
que han puesto en marcha maquinarias de propaganda que aluden a la construcción
de un proyecto presidencial. Pancartas en actividades donde estos participan,
mensajes en apoyo en las redes sociales de parte de distintos dirigentes, son
la confirmación de esas aspiraciones.
Por: Javier Flores.
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