Dominicano Andrés Feliz lleva al Real Madrid triunfar en España
Los dos primeros clasificados de la temporada regular
comenzaron su cita inicial en la eliminatoria por el título deseosos de marcar
territorio, el cuadro valenciano con más premura. En un enfrentamiento donde el
ritmo iba a ser importante, y así se encargaron de remarcarlo unos y otros en
la previa, los visitantes se presentaron jugando a lo que querían, transiciones
rápidas y triples, dos seguidos en la puesta en escena de Brancou Badio y Nate
Reuvers.
A esas alturas del choque, los compases de salida, el
plantel de Pedro Martínez aún limitaba las virtudes de Walter Tavares,
incomodándole al obligarle a salir a defender fuera de su zona de confort. Sin
embargo, no tardó el pívot caboverdiano en acariciar las buenas sensaciones. Y
cuando al fin fueron palpables para él, se convirtió en una pesadilla para el
Valencia.
Así, dejó seis puntos en un parcial de 11-0 que sirvió
para enfriar el interesante comienzo de los de naranja. Fue la lanzadera para
que despegase otro peso pesado del anfitrión, Sergio Llull, autor de otros
seis, estos seguidos, entre cuartos. Pese a ello no se mostró intimidado el
rival, que volvió a respirar cuando se reconcilió con el acierto lejano.
En un tramo de choque donde los triples eran ley, el
Valencia Basket ganó la batalla del fuego perimetral, respondiendo a un
lanzamiento exitoso de Andrés Feliz con tres de su cosecha, dos de Matt
Costello y otro de Josep Puerto. Mientras la confrontación se manejó en esos
términos, Tavares tuvo poco que decir. Pero cuando acabó el intercambio, emergió
de nuevo para dar ventaja a los suyos al descanso, supliendo con puntos su poca
aportación en el apartado de los rebotes (35-32, m.20).
La segunda parte empezó de nuevo con mucha marcha, con
ambos contendientes sumando tres puntos en cada uno de sus cuatro primeros
viajes a canasta. Ese toma y daca se lo llevó de nuevo el bando foráneo, lo que
le permitió volver a ponerse por delante gracias a un 2+1 de Badio. Fue la
mecha que encendió un tramo de fuegos de artificio para él, seis minutos en los
que embolsó quince puntos.
Semejante exhibición individual la combatió el Real
Madrid con resignación y trabajo colectivo. Sin descentrarse cuando en un
momento dado llegó a ir seis abajo, aguantó el tirón repartiendo los galones.
Un poquito de Dzanan Musa, otro de Mario Hezonja, unos toques de Facundo
Campazzo, y un mucho de Andrés Feliz. El base dominicano estuvo regular en la
excelencia durante los cuarenta minutos, exhibiendo el punto álgido de una
jerarquía que ha ido ganando en la temporada de manera progresiva. Aún con
todo, la renta era solo tímidamente favorable a la media hora (64-60, m.30).
La que parecía una brecha menor, en cambio, se convirtió
en una herida de muerte al volver a pisar el parqué. Como si hubieran recibido
la señal de que ese era el momento de morder, los de Chus Mateo salieron
repletos de confianza. Y eso se tradujo en un parcial de 14-4, con el a veces
discutido Bruno Fernando supliendo con garantías a Tavares.
Ahí empezó a escribirse el desenlace ante un rival a esas alturas irreconocible. Sin verse agobiados en el marcador y en un feudo donde se encuentra cómodos, hasta el punto que ya encadenan 30 triunfos seguidos ligueros ante su público, los jugadores madridistas se limitaron a mantenerse en la línea por la que iban para cerrar la faena en un cruce que vivirá su segundo episodio el próximo domingo.
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