El rebase de los Gigantes y la estrepitosa caída del Licey
En
contextos y situaciones diferentes la eliminación del Licey y el histórico
regreso de los Gigantes del Cibao se parecen a la Caída de la Casa Usher, el
terrorífico cuento sobre la decadencia del gran Edgar Allan Poe y el doble
rebase de Mika Häkkinen sobre Michael Schumacher en el Gran Premio de Bélgica
2000.
Dos
campeonatos en años seguidos más una final que estuvo a pulgadas de
conquistarse, le proporcionó a los bengaleses el aura de indefectibles, la
novena que estaría sin ningún tipo de inconvenientes ocupando una de las cuatro
plazas clasificatorias para la postemporada.
El
equipo gerencial encabezado por Audo Vicente intentó armar un team championable
(pocos dudan que Audo vuelva ante tan inimaginable resultado de la regular),
sin embargo ocuparon el último lugar del standing.
La
principal causa de la caída azul estuvo ligada al envejecimiento de parte de
sus estelares, incluyendo a leyendas como Jairo Asencio y Emilio Bonifacio,
además de una novena que salvo los casos excepcionales de Francisco Mejía,
Cristian Adames y Gustavo Núñez hubo demasiada gente que quedó debiendo al
equipo con más lauros y mayor fanaticada de nuestra media isla. Los 24 veces
campeones nacionales fueron últimos en diferencial de carreras (-35), anotadas
(186), promedio de bateo (.226)…en fin ocuparon la cola en todos los
encasillados ofensivos.
Los
Gigantes del Cibao han igualado a las Estrellas como la novena con más clasificaciones
en la era covid (cinco en seis temporadas). El camino fue largo, tortuoso, para
un conjunto que inició perdiendo sus primeros cinco juegos de la campaña y que
vio partir temprano al eje ofensivo del conjunto, el inicialista Jake Holton (.419-2-8,
1.184 de OPS en 12 juegos).
A
principios de la temporada el relevo fue un desastre, pero adquirieron vía
cambio al francomacorisano Yovanny Cruz (3-0 0.48, 1 CL en 18.2 IL). Luego se
lesionó el principal abridor Wily Peralta (1-1 3.32).
En
sentido general el conjunto lució con altas y bajas durante toda la serie
regular. Los Potros tuvieron un período fallido del 9 al 14 de diciembre con
seis derrotas al hilo, incluyendo un juego que iniciaron ganando 6-0 ante los
Leones en su casa. En cinco de esos reveses solo una vez el abridor pudo
completar 3.0 entradas.
Las
cosas cambiaron para los cibaeños al conseguir seis triunfos en siete
enfrentamientos (la única derrota fue en 12 entradas ante los orientales el
viernes pasado), incluyendo la victoria del lunes que eliminó a los Tigres del
Licey.
El Glorioso tendrán tiempo de sobra para saldar sus cuentas pendientes, mientras los Gigantes del Cibao van a una postemporada que puso a prueba al presidente y gerente general Alfredo Acebal Rizek, en su primera campaña tras la depredación del talento joven de la novena durante el lustro 2020-2024, de parte de los dos gerentes generales anteriores que le cedieron jugadores de primera a otros equipos a cambio de cadáveres vivientes.
No hay comentarios