Está amenazada la estabilidad en el Caribe, advierte Venezuela
EFE:
La Haya. - Venezuela advirtió este martes ante los países
miembros de la Corte Penal Internacional (CPI) que la estabilidad regional en
el Caribe está “amenazada” por “un despliegue militar estadounidense sin
precedentes”, una situación que, dijo, “pone
en riesgo a una región amante de la paz”.
En
su discurso ante la Asamblea de Estados Partes de la CPI en La Haya, el
embajador Héctor Constant Rosales, abrió su intervención alertando del
despliegue «sin precedentes» que
busca desestabilizar el entorno de Venezuela y afectar la soberanía del país.
Situación en Palestina
Venimos
en nombre del pueblo y del Gobierno de Venezuela, presidido por el presidente
constitucional Nicolás Maduro, a alertar y condenar estas acciones hegemónicas
que hoy amenazan la paz regional”, señaló, comparando después las consecuencias
de las sanciones estadounidenses a funcionarios de la CPI con los efectos de
las medidas impuestas contra Caracas.
El
diplomático centró parte de su intervención en la situación en Palestina y
aseguró que existe una “deuda moral,
jurídica y humana” acumulada durante décadas hacia el pueblo palestino, y
exigió que la CPI “mire de frente la
dimensión del horror, la impunidad y la complicidad que están destruyendo la
credibilidad del sistema internacional de justicia”.
La CPI opera bajo “un
clima de intimidación sin precedentes”
El
representante venezolano señaló además que la CPI opera bajo “un clima de intimidación sin precedentes”,
producto de “sanciones, amenazas y
presiones políticas” dirigidas contra la Fiscalía y los jueces para frenar
sus investigaciones. Estados Unidos emitió este año varias sanciones contra
nueve funcionarios de la CPI en represalia por las ordenes de arresto emitidas
por la situación en Palestina, lo que afecta también al primer ministro
israelí, Benjamin Netanyahu.
En
este sentido, Constant aseguró que Venezuela “sabe lo que significa” el uso de sanciones como “instrumento de coerción y chantaje
político, incluso a costa del sufrimiento de la población” y pidió a la
Corte que determine el “carácter punible” de esas medidas y no permita “que sus decisiones se condicionen por
represalias externas”.
“Ocho décadas después de
los juicios de Núremberg, la humanidad vuelve a encontrarse ante un momento que
pone a prueba la credibilidad del Derecho Penal Internacional”,
sostuvo, recordando que, en 1945, el mundo reconoció que los crímenes más
graves no podían quedar subordinados a “equilibrios
geopolíticos” ni a “conveniencias
diplomáticas”, un principio que, dijo, “hoy
se ve amenazado” por el retorno “a la
coerción y la intimidación”.
Soberanía de Venezuela
Constant
también reiteró que su país, como “Estado
soberano”, tiene derecho a conducir sus propios procesos penales “sin injerencias externas”, en una
crítica a las investigaciones que está llevando la propia CPI sobre los
presuntos crímenes de lesa humanidad en Venezuela.
Asimismo,
criticó la decisión anunciada ayer de cerrar la oficina de la Fiscalía en
Caracas, asegurando que ello no alterará “el
espíritu de cooperación” del Gobierno. “La
Corte debe dejar de permitir que la justicia se convierta en un arma de
dominación selectiva, manteniendo un doble rasero que es intolerable, sirve a
los poderosos y castiga a los que luchan por su soberanía, libertad e
independencia”, afirmó.
Investigación abierta
en 2019
La
CPI abrió la investigación sobre Venezuela en 2018 a raíz de una remisión de
varios países. El Gobierno de Maduro intentó repetidamente frenar el caso,
alegando que su sistema judicial está llevando a cabo investigaciones internas,
pero la Corte rechazó esa posición en 2023 y autorizó la reanudación de las
pesquisas por crímenes de lesa humanidad cometidos desde 2017.
Por:
la Redacción.
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