Derrumbe en el Jet Set: Julia Antuna, la abogada alegre que dejó un vacío familiar
Santo Domingo, RD. - “Inigualable” y Julia
Altagracia Antuna Peguero tienen significado homónimo para Elizabeth
Antuna referirse a su hermana, quien era el centro de su familia y la pieza que
completaba su rompecabezas y falleció la madrugada
del 8 de abril, en la tragedia del
Jet Set.
Abogada y locutora, oriunda de
Sabana Larga, San José de Ocoa y criada en Baní, Julia
tenía 33 años cuando acudió aquel lunes bailable a disfrutar de uno de
sus artistas predilectos, Rubby Pérez.
A más de nueve meses de lo ocurrido, su hermana
Elizabeth la recuerda con todas las bondades y cualidades que adornaban a la
joven, que siempre procuraba la unión
familiar y era la alegría de la casa.
“Una maravilla, excelente
hija, daba todo por sus padres, buena hermana, buena amiga, buena tía, la
alegría de ambas familias, nunca tuvo ninguna controversia, siempre estaba
alegre, ella era amante de los viajes, la playa, le gustaba mucho conocer, le
encantaba viajar, le encantaban los viajes, los cumpleaños, las fiestas, a ella
le encantaba organizar reuniones familiares, le encantaba siempre tener la
familia unida”, recordó con
voz entrecortada.
Era abogada socia en un buffet de abogados y desde los
17 años residía en Santo Domingo, donde llegó a estudiar y con deseos de
progresar, superarse y ayudar a su familia.
“Ella terminó su bachillerato
cuando tenía 17 años y se fue a vivir a Santo Domingo, porque ella siempre
quiso progresar, salir adelante, nosotros venimos de abajo, somos familia humilde y mi papá y su mamá siempre fueron trabajadores y se
esforzaron mucho en que ella fuera profesional”, expresó Elizabeth.
Acudir a la fiesta era la continuación del cumpleaños
de Elizabeth, sin embargo, el último día ella y sus amigas decidieron no ir,
por lo que Julia mantuvo el plan, pero con sus amigas Laureen Stephani Porro
Maldonado, Francelis Margarita Vargas González y Lianny Portorreal Rodríguez,
quienes también fallecieron.
“Como
salimos viernes, sábado y domingo y yo trabajo, soy enfermera, mi cuerpo ya no
quería más rumba y yo le había dicho que no y entonces ella invitó a unas
amigas, en lugar de mis dos amigas y yo”, dijo.
El lunes en la noche, ambas hermanas hablaron por
llamada mientras Julia se alistaba para lo que aseguró sería un “boom” y una
ocasión especial, para el que reservó un vestido negro y unas zapatillas, que
su perrita varias veces escondió y rompió.
“Ella me comentó que su
perrita, que se llama Canela, me dijo ‘yo no sé qué tiene Canela, me cogió las
zapatillas dos veces, las que me quiero poner y me la rompió y yo le dije ‘pues
no se ponga eso, si ya ella la rompió busque otras’ y nada, ella buscó las
zapatillas, buscó unas cuantas opciones para que yo eligiera unas y yo le
dije”, rememoró
Elizabeth.
Ya en la discoteca, Julia le envió fotos y la llamó
por video varias veces para cantar juntas algunas canciones
de Rubby Pérez y la última llamada fue con la promesa de otra cuando
el artista cantara la canción de Julia, “De
color de rosa”.
“Me
dijo que cuando él cantara la canción de ella, me iba a llamar, pero esa
llamada nunca llegó porque su canción era la que él estaba cantando en el
momento del derrumbe”,
manifestó Elizabeth con tristeza.
Elizabeth se durmió un rato y al despertar, lo primero
que hizo fue revisar sus redes sociales, para descubrir lo que había sucedido
en el espacio de recreación que se encontraba Julia, lo que despertó sus
alertas e intentó comunicarse sin éxito con ella y sus amigas.
primera navidad
Elizabeth describe como horrible esta primera Navidad
sin Julia, pero atesora las otras que compartieron en familia.
“Horrible,
muy horrible porque el año anterior, el 2024 ella estuvo muy esmerada en que
todos nos reuniéramos el 24 a cenar, de una manera ella despidió ese último
año, porque estaba muy insistente. Y este año nosotros nos acostamos temprano,
no hubo cena navideña, no hubo luces navideñas, no hubo nada”, aseveró.
Por: Melanie Cuevva.

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