La realidad de los jóvenes que buscan trabajo en Dominicana
Soy Wilmer Natanael Guzmán Guzmán, tengo 18 años y
hago este escrito para expresar una realidad que no solo me afecta a mí sino
también a muchos jóvenes de nuestro país.
Salí del colegio en agosto de
2025. Aprobé las Pruebas Nacionales y cumplí la mayoría de edad en octubre del
mismo año. Desde entonces he estado luchando por conseguir un empleo digno; sin
embargo, me he encontrado con una gran dificultad: la falta de oportunidades
para quienes no tenemos experiencia laboral.
Muchas empresas exigen
experiencia previa y, además, prefieren contratar personas de mayor edad. Pero
me pregunto: ¿cómo vamos a tener
experiencia si nadie nos brinda la primera oportunidad? ¿Cómo podremos avanzar
y cumplir nuestras metas si no tenemos la posibilidad de trabajar?
Muchos jóvenes deseamos
continuar nuestros estudios universitarios, pero la realidad es que estudiar
requiere recursos económicos. Y para obtener esos recursos, necesitamos
trabajar. No todos nacimos en familias con posibilidades económicas para
costear una carrera universitaria. A muchos nos toca esforzarnos y pagar
nuestros estudios por cuenta propia.
No pedimos privilegios,
pedimos oportunidades. Pedimos que se confíe en nuestra capacidad, en nuestras
ganas de superarnos y en nuestro deseo de construir un mejor futuro. Somos
jóvenes que queremos hacer las cosas bien, que queremos progresar y aportar
positivamente a la sociedad.
Existe una frase que dice: “Los dos días más
importantes de tu vida son el día en que naces y el día en que descubres por
qué”. Yo ya nací, y ahora estoy en la búsqueda de ese
propósito. Quiero convertirme en alguien de provecho el día de mañana, pero
para lograrlo necesito oportunidades.
Además, es importante
mencionar que muchos de los empleos disponibles ofrecen salarios muy bajos, que
en ocasiones no alcanzan ni siquiera para cubrir el transporte, la alimentación
y los gastos básicos, mucho menos para pagar estudios universitarios.
También enfrentamos la
realidad de que para puestos básicos o de nivel inicial se exigen demasiados
requisitos, como años de experiencia, múltiples habilidades o certificaciones,
cuando precisamente estamos buscando nuestra primera oportunidad para adquirir
esa experiencia.
La falta de oportunidades no
solo frena nuestros sueños, sino que también puede empujar a algunos jóvenes
por caminos equivocados. Sin embargo, muchos de nosotros elegimos hacer lo
correcto, esforzarnos y seguir insistiendo por un futuro mejor.
Sería de gran ayuda que
existieran más programas de primer empleo, pasantías remuneradas y
oportunidades reales para jóvenes recién graduados, que nos permitan comenzar
nuestra vida laboral con dignidad y esperanza.
Este escrito es un llamado a
que se nos tome más en cuenta. Los jóvenes somos el presente y el futuro del
país. Solo necesitamos que nos abran la puerta para demostrar lo que somos
capaces de hacer.
Muchas gracias por su atención.
Por: la Redacción.
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