Abinader y el contexto económico marcado por la guerra
Como se ve y lee, ya es toda una realidad que la
humanidad se encuentra en una situación de crisis de energía con consecuencias
económicas y financieras impredecibles, a raíz de la guerra de EE.UU. e Israel
en contra de Irán.
Ante esta cruda realidad, es
común revisar las medidas que en situaciones similares del pasado, las
autoridades asumieron en su momento y que pueden servir de referencia para
enfrentar los shocks externos, que hoy los países se ven en la obligación de
copiar para salir menos perjudicados de la crisis que se vive y se vivirá en
los próximos meses o tal vez años.
En consecuencia, las
actividades de los países se desarrollan en el marco del análisis del presente,
el pasado y la estimación del futuro en lo a crecimiento se refiere.
Lo cierto es, que no hay mente
humana capaz de ponderar cada una de las variables que se dan en los mercados y
determinar hacia dónde, hasta qué punto, cuándo y por cuánto tiempo, la
interacción simultánea de todos los factores elevará los precios.
No es secreto, que los precios
y mercados se mueven en ciclos. Los precios son un reflejo de la actitud de
miles de participantes en el mercado.
La realidad es que los
mercados no se ajustan a los inversionistas, sino que éstos últimos se ajustan
a los primeros. Es por ello que los expertos dicen: No vayas contra el mercado.
En el mundo de las finanzas y
la economía, lo que prima siempre es el timing o la oportunidad para la toma de
decisiones.
Los eventos económicos y financieros, surgen de manera
inesperada y éstos deben recibir respuestas apropiadas y oportunas.
No es la primera ni la última vez, que las crisis y
riesgos estarán presentes en la vida de los humanos. Estos son parte del diario
vivir y por ello se debe estar atentos a las respuestas que han de darse a
éstos, cada vez que surgen.
Hoy la humanidad enfrenta una vez más, una de las tantas
crisis por las cuales ha transitado, a la que como en otras oportunidades se le
está dando la respuesta adecuada.
La guerra de EE. UU e Israel contra Irán, es otra
prueba por la que la humanidad transita, pero gracias a eventos anteriores, los
actores actuales ya tienen las experiencias de cómo manejarla, aunque ningún
evento es igual a otro pero las experiencias anteriores sirven de referencia
para manejar la presente crisis y las futuras que pudiesen surgir.
Las respuestas que muchos países subdesarrollados o de
ingresos bajo/medios, los cuales siempre son los más vulnerables ante las
crisis de petróleo parecidas a las que hoy enfrenta la humanidad, llevan
acciones dirigidas a proporcionar seguridad alimentaria y energética,
diversificando los proveedores a los fines de reducir la dependencia de un solo
país o región, para importar alimentos y energía. Buscar acuerdos con múltiples
proveedores.
Apoyar la producción local y desarrollar fuentes de
energía renovable (solar, eólica, hidroeléctrica) adaptadas a sus condiciones.
Esto reduce la dependencia de importaciones y crea empleo local.
Crean o amplían reservas de alimentos y combustibles
básicos, aunque sea en pequeñas escalas, para tener un colchón en caso de
interrupciones, así también fortalecer las redes de seguridad social.
También Implementan o amplían programas que den dinero
directamente a las familias más pobres para ayudarles a comprar alimentos y
energía cuando los precios suben.
Si es posible, subsidiar productos básicos esenciales
(como el pan, o la electricidad) para la población más vulnerable, en lugar de
subsidios generales que benefician también a los más ricos.
Fomentar proyectos de empleo en infraestructura
básica, agricultura o servicios públicos para mitigar el aumento del desempleo.
Solicitar préstamos y asistencia técnica a organismos
como FMI, al Banco Mundial y bancos de desarrollo regionales. Es crucial
negociar condiciones favorables.
Trabajar con países vecinos para compartir recursos,
coordinar políticas y fortalecer las cadenas de suministros regionales. Por
ejemplo, crear mercados comunes de energía o alimentos.
Participar activamente en foros internacionales,
puertos, redes eléctricas y de agua, para que sean más eficientes y resistentes
a shocks.
Invertir en la formación de la población para
adaptarla a nuevas tecnologías y a un mercado laboral cambiante, especialmente
en sectores de energías limpias o agricultura sostenible.
Asegurar que los recursos (tanto los propios como la
ayuda internacional) se gestionen de forma eficiente y transparente para
maximizar su impacto y evitar la corrupción.
La respuesta a la crisis del petróleo de los 70 en
países en desarrollo la cual se caracterizó por aumento de los precios, los
cuales fueron devastadores. Disparó su deuda externa (muchos pidieron préstamos
para pagar el petróleo caro) y encarece todo, desde el transporte hasta los
fertilizantes.
Estos países enfrentaron esta situación en los años
70, solicitando préstamos para enfrentar los déficits comerciales y de deuda
pero los llevó a una crisis de deuda en los años 80.
Invirtieron en infraestructura. Muchos gobiernos
tuvieron que recortar el gasto público, lo que a menudo afectó los servicios
sociales y educación.
La respuesta a la crisis de la deuda Latinoamericana
de los 80, se basó en ajuste estructural sugerido por el FMI, recortando gastos
públicos, privatizando empresas para abrir sus economías.
Aunque si bien es cierto, que estas medidas buscaban
paliar la situación de crisis, dieron lugar a hiperinflación, desempleo masivo
y un deterioro significativo del nivel de vida de la población.
La respuesta dada a la crisis asiática de 1997.
Malasia impuso controles sobre el capital para detener la fuga de divisas y
estabilizar su moneda. Esto permitió una recuperación más rápida y con menos
traumas.
La respuesta dada a la crisis creada por el Covid-19
en países de ingresos bajos, se caracterizó por el apoyo limitado de gobiernos,
mediante estímulos como los de los países ricos, transferencias monetarias
directas a los más pobres.
Dependían de las ayudas internacionales, uso de
tecnología digital en servicios financieros (Banca móvil) y en la entrega de
ayuda.
Entre los pasos claves para enfrentar este tipo de
crisis están: la diversificación en energía, resiliencia social para proteger a
la población durante la crisis. Cooperación Internacional, flexibilización e
innovación.
Como se advierte, estas respuestas dadas
históricamente, constituyeron oportunidades para solucionar crisis parecida a
la que hoy se está viviendo, producto de la guerra de EE. UU e Israel contra
Irán.
Son antídotos para superar la situación que hoy ha
sido inducida debido a un conflicto bélico de consecuencias imprevisibles.
Se invocan todos los recursos para evitar que la
actual guerra se extienda en el tiempo ya que, de ser así, los daños serán más
profundos de los que hasta ahora se han producido.
Medidas
El presidente Luis Rodolfo Abinader Corona, en su más
reciente alocución, después de explicarle a los dominicanos la situación de
crisis por la cual está atravesando el mundo, debido a la guerra de EE.UU. e
Israel contra Irán, aseguró que el gas licuado de petróleo (GLP) se mantendrá
sin incremento en su precio, como parte de las medidas adoptadas por el
Gobierno para proteger a los sectores más vulnerables ante el impacto de la
crisis internacional del petróleo.
Explicó que su administración continuará aplicando
subsidios a los combustibles para amortiguar los efectos del aumento del crudo
en los mercados internacionales.
También comunicó que el gobierno se mantiene vigilante
ante la evolución de los precios internacionales del petróleo, especialmente en
el contexto de las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que han
provocado presiones en los mercados energéticos globales.
Recordó que el presupuesto general del Estado fue
formulado tomando como referencia un precio de US$65.00 el barril pero este
cuesta en la actualidad alrededor de US$100.00, lo cual ha obligado a adoptar
medidas responsables para equilibrar el gasto público.
En su alocución recordó que el pasado año 2025 el
Gobierno destinó RD$11,500 millones en subsidios a combustibles y más de RD$105
mil millones al sector eléctrico, mientras que en lo va del año 2026 el
subsidio a los combustibles supera los RD$4,000 millones.
Asimismo, reiteró que el Gobierno ha identificado
RD$10,000 millones para reforzar los programas sociales dirigidos a los hogares
más vulnerables y anunció la implementación de un subsidio de RD$1,000 millones
para fertilizantes, con el objetivo de evitar aumento en los precios de los
alimentos.
Destacó que la República Dominicana cuenta con una
economía sólida para enfrentar este escenario internacional, respaldado por
reservas que superan los US$16,000 millones, estabilidad macroeconómica y
acceso a financiamiento internacional.
El presidente Abinader reiteró que el Gobierno
continuará tomando decisiones responsables para proteger el poder adquisitivo
de la población y garantizar que el impacto de la crisis internacional sea
menor posible en la economía de las familias dominicanas.
Como se advierte la administración Abinader está
siendo cónsona con medidas económicas y financieras que fueron aplicadas en
situaciones similares en otras crisis y las que las literaturas económicas y
financieras así recomiendan
Por: Félix Santana García.
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