FMI alerta el conflicto de Irán supondrá precios más altos
EUROPA PRESS: WASHINGTON. - El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha concluido
que los efectos económicos del conflicto en Oriente Próximo conducirán a
precios más elevados y menores tasas de crecimiento a nivel global,
considerando todos los escenarios posibles.
En este sentido, una duración
más breve de la guerra disparará los precios del petróleo y del gas hasta que
los mercados se adapten, mientras que un conflicto dilatado en el tiempo
mantendrá los precios energéticos en cotas elevadas perjudicando más a los países
dependientes de importaciones de energía. Otra posible situación en la que las
tensiones permanezcan podría suponer una inflación complicada de controlar y un
riesgo geopolítico constante.
Aun con todas las variables
contempladas, el FMI no duda que el conflicto «trastoca la vida y el sustento
de la población» de Oriente Próximo y el resto del mundo, imponiendo mayores
obstáculos a «muchas economías que apenas comenzaban a mostrar signos de una
recuperación sostenida tras crisis anteriores».
La crisis es «global, pero
asimétrica», según la última publicación de la institución con sede en
Washington, en la que distingue que los países dependientes de recursos
energéticos, aquellos con mayores tasas de pobreza y los que cuentan con
menores reservas energéticas, están más expuestos a las consecuencias de esta
situación.
«Más allá de su doloroso costo humano, la guerra ha provocado graves
trastornos en las economías de los países más directamente afectados,
incluyendo daños a su infraestructura e industrias que podrían perdurar. Si
bien estos países son resilientes, sus perspectivas de crecimiento a corto
plazo se verán afectadas negativamente», ha concluido el FMI en su análisis.
Así, ha apuntado que los
países importadores de energía de Asia y Europa sufren en gran medida el
aumento de los precios de los combustibles, y el elevado coste de los
fertilizantes pone todavía en un riesgo mayor la seguridad alimentaria de los
países más pobres.
En concreto, países europeos
como Italia y Reino Unido, más dependientes del gas, enfrentarán mayores
dificultades; mientras que Francia y España se encuentran en una mejor posición
por su desarrollo de la energía nuclear y las renovables.
Los países del golfo Pérsico
deben encarar la interrupción del tránsito de alimentos y un posible aumento
generalizado de los precios de los mismos, coincidiendo con el inicio de la
temporada de siembra en el hemisferio norte y amenazando los rendimientos y las
cosechas durante todo el año.
Igualmente, en los países con
menores ingresos, un aumento de los precios de los alimentos afectará en mayor
medida a su población, puesto que los alimentos representan de media alrededor
del 36% del consumo, en comparación con el 20% en las economías emergentes y el
9% en las economías avanzadas.
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