La gobernadora de San Juan y los puntos
Hace varios años dirigía la Regional
Oeste de la Policía Nacional el general Aquino Reynoso Robles, quien, a
propósito de desgarrarle el uniforme a dos oficiales, afirmó categóricamente
que no solo algunos miembros de la institución se confabulaban con vendedores
de estupefacientes, sino que también fiscales dirigían puntos de venta de ese
material.
En ese mismo orden, el abogado Tomás
Castro denunció que un antiguo director de la Regional Oeste dirigía una banda
de delincuentes; y, como cereza del pastel, un joven dedicado a la venta de
estupefacientes denunció que, para abrir su punto, negoció con un oficial de la
Policía local pagarle RD$15,000 semanales.
Todo lo anterior convierte en un secreto
a voces que en San Juan, no solo en el pueblo sino también en los campos, hay
más puntos de expendio de drogas que bancas de lotería, bajo la protección de
las mismas autoridades que están llamadas a erradicarlos. Si así realmente
funcionan las cosas en esta provincia, todos nos hemos hecho cómplices por acción
u omisión.
¿Quién se atreve a ponerle el cascabel al gato? No he visto a
los defensores de los derechos humanos pronunciarse al respecto; tampoco a los
clubes sociales; no lo han hecho el senador ni los diputados; ni los
empresarios ni los comerciantes; nada ha dicho el Colegio de Abogados, los
periodistas ni los trabajadores de la prensa.
Los comunicadores sociales mantienen un
sepulcral silencio. Nadie ha tocado ese tema.
La única mujer con el carácter y el
empoderamiento suficientes, que parece sentir lo que ocurre en su provincia,
con cierta parsimonia para abordar un tema tan sensible y que afecta tantos
intereses, pidió públicamente a las mismas autoridades que supuestamente lo
apadrinan que no les iba a pedir que los erradicaran, pero que, por lo menos,
los mantuvieran controlados. Muchos de los que han viralizado ese fragmento con
la intención de hacerle daño a la funcionaria, estoy seguro, hubiesen dicho: “Estoy exigiendo a la DNCD intervenir todos
esos puntos para erradicar ese flagelo”, mientras que, horas después,
estarían recibiendo jugosos peajes producto de la colusión.
Hay personas que no maquillan las cosas
ni viven en burbujas; pero, sobre todo, tienen los pies sobre la tierra.
La gobernadora fue muy sincera al
decir lo que nadie se ha atrevido a decir; le ha puesto el cascabel al gato y
se ha enfocado en un tema al que las pusilánimes autoridades que tenemos le
huyen como el diablo a la cruz. El presidente Luis Abinader debe sentirse bien
representado por una mujer de temple, una luchadora infatigable, íntegra,
correcta e identificada con los mejores y más sanos intereses. Muy pocas veces
hemos tenido una gobernadora que, más que determinación, demuestra un carácter
firme e inquebrantable.
Por: Cristian
Hidalgo.
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