Trump y 11 presidentes latinos afines se reúnen hoy en Miami
EFE: Miami, EE.UU. - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump,
recibirá este sábado en Miami (Florida) a una quincena de líderes
latinoamericanos ideológicamente afines, entre ellos el argentino Javier Milei,
el salvadoreño Nayib Bukele y el chileno José Antonio Kast, en una cumbre
destinada a reforzar el liderazgo de Washington en la región.
La cita, concebida para
presentar una iniciativa bautizada como el
‘Escudo de las Américas’, tendrá lugar en el Trump National Doral Miami, un
resort con campo de golf propiedad del mandatario que también acogerá a finales
de año la Cumbre del G20.
El encuentro, convocado antes
del inicio de la guerra con Irán, se produce tras la captura en enero de
Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en Venezuela y en medio de
crecientes tensiones entre Washington y La Habana por el bloqueo energético
impuesto a la isla.
Según la Casa Blanca, el
objetivo es abordar la seguridad, la inmigración irregular y el crimen
organizado en Latinoamérica, además de contrarrestar la influencia de China en
el continente.
Han confirmado su asistencia
los líderes de Argentina, Javier Milei; de Bolivia, Rodrigo Paz; de Costa Rica,
Rodrigo Chavez; de República Dominicana, Luis Abinader; de Ecuador, Daniel
Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de Guyana, Irfaan Ali; de Honduras, Nasry
Asfura; de Panamá, José Raúl Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de Trinidad
y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.
También estará José Antonio
Kast, quien el próximo miércoles asumirá como presidente de Chile tras ganar la
segunda vuelta de las elecciones en diciembre.
UN FORO PARALELO
A LA CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
Todos ellos son cercanos
ideológicamente a Trump. En cambio, no fueron invitados los líderes de las dos
mayores economías de Latinoamérica, Brasil y México, gobernados por los progresistas
Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, ni el presidente colombiano,
Gustavo Petro.
Se trata, por tanto, de una
especie de foro paralelo a la Cumbre de las Américas, el encuentro de jefes de
Estado organizado desde 1994 por la Organización de los Estados Americanos
(OEA), cuya primera reunión se celebró precisamente en Miami.
Benjamin Gedan, director del
Programa de América Latina del Centro Stimson, considera un error excluir a
Brasil, México y Colombia, ya que «los tres son muy relevantes por sus desafíos
con el crimen organizado y la capacidad avanzada de sus fuerzas de seguridad».
Añade, además, que imponer un
código ideológico a este foro «implica crear un grupo que cambiará
constantemente tras cada elección».
En cambio, Jason Marczak, del
Atlantic Council, sostiene que la región ha acogido con «satisfacción» las
prioridades de Washington y señala que Estados Unidos coopera también con
países que no participan en la cumbre, como México, incluido el reciente
operativo en el que murió El Mencho, el narcotraficante más buscado del país.
El Gobierno de Trump no ha
ocultado su deseo de impulsar un viraje a la derecha en la región y ha
intervenido activamente en elecciones recientes, como en Honduras, donde
respaldó a Asfura, o en las legislativas argentinas, cuando condicionó su apoyo
financiero a una victoria del partido de Milei.
LA DOCTRINA
TRUMP PARA LATINOAMÉRICA
Esa política de intervención
quedó plasmada en la estrategia de seguridad nacional del segundo mandato de
Trump, que apuesta por convertir la región en una esfera de influencia de
Washington, en una actualización de la llamada Doctrina Monroe, proclamada en
1823 bajo el lema «América para los americanos».
La estrategia ha sido
impulsada por su secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos
que durante su carrera en el Senado defendió una línea dura con los Gobiernos
de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Bajo ese pretexto, el
republicano impulsó durante semanas una campaña de bombardeos contra lanchas en
el Caribe, que acusó de transportar drogas y que vinculó con el Gobierno de
Maduro y, finalmente, ordenó el 3 de enero un ataque contra Venezuela que
culminó con la captura del líder chavista y de su esposa, Cilia Flores,
trasladados a Nueva York, donde afrontan cargos por narcotráfico.
Tras la caída de Maduro,
Washington puso en la mira a Cuba y amenazó con imponer aranceles a cualquier
país que le suministre petróleo, lo que ha agravado aún más la crisis
económica, energética y social de la isla.
Trump anunció negociaciones
con La Habana y sugirió la semana pasada una posible «toma amistosa de Cuba», pero la atención se desvió hacia Oriente
Medio cuando Estados Unidos e Israel iniciaron el pasado sábado una guerra con
Irán.
La cumbre latinoamericana en
el resort de Trump volverá a centrar el foco mediático en el futuro de
Venezuela y Cuba.
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