Entidades infuncionales del gobierno dominicano en NY
Nueva York concentra la diáspora dominicana más grande
del mundo. Más de 800 mil quisqueyanos viven entre el Bronx, Washington Heights
y Brooklyn. Ese peso demográfico y económico debería traducirse en servicios
consulares y diplomáticos eficientes. No ocurre.
El gobierno dominicano
mantiene en Nueva York una estructura abultada: consulado general, oficinas del
Instituto de Dominicanos en el Exterior, direcciones de cultura, turismo,
ProDominicana, Banco de Reservas, y delegaciones de ministerios que nadie
termina de identificar.
Muchos cargos existen en
organigramas, no en la realidad cotidiana de la comunidad.
TRES SINTOMAS DE
LA DISFUNCIONALIDAD
Duplicidad sin
resultados. Hay cinco
oficinas que dicen “atender a la diáspora”, pero el trámite más simple —renovar
un pasaporte o sacar un acta de nacimiento— sigue tomando semanas. El ciudadano
termina pagando gestores privados porque el funcionario oficial no contesta el
teléfono. Se paga doble: con impuestos en RD y con tarifas extra en NY.
Clientelismo
sobre servicio. Demasiados
nombramientos responden a pagos políticos de campaña. Llegan a Nueva York sin
experiencia consular, sin inglés, y sin agenda clara. Su función real es
mantener una base electoral, no resolver problemas.
Ausencia en lo
que importa. La
comunidad enfrenta deportaciones, desalojos, estafas migratorias y crisis de
salud mental. ¿Dónde está la asistencia
legal del consulado? ¿Dónde el enlace con City Hall o con Albany?
Los cargos se activan para
fotos en desfiles de la Sexta Avenida y se apagan cuando hay que ir a una corte
a defender a un dominicano detenido.
El gobierno central defiende
estas plazas alegando “representación”. Pero representación sin gestión es
decorado. Cada cargo infuncional cuesta: sueldos en dólares, viáticos, alquiler
de oficinas, vehículos. Ese dinero sale del presupuesto nacional y no regresa
en servicios.
¿QUE HACER?
Auditoría
pública de funciones.
Publicar qué hace cada oficina en Nueva York, con métricas: cuántos casos
legales atendió, cuántos inversionistas canalizó, cuántos estudiantes becó. Si
no hay números, no hay cargo.
Unificar
ventanillas. Un
dominicano no debería ir a tres direcciones distintas para un mismo trámite. Un
solo “Centro de Servicios RD en Nueva
York” con personal de carrera resuelve más que diez oficinas políticas.
Servicio civil
consular. Separar
la diplomacia de la militancia. Que los cónsules y vicecónsules pasen por
concurso y evaluación, no por cuota partidaria.
La diáspora no
pide privilegios. Pide
que el Estado dominicano en Nueva York funcione. Hoy, demasiados cargos son
nóminas con bandera. Y una bandera no sella pasaportes ni paga fianzas.
Mientras esa estructura no se sanee, el mensaje desde Santo Domingo a Washington Heights será el mismo: los dominicanos de aquí sirven para las remesas y para los votos, no para recibir un servicio digno.
Por: Jhonny Trinidad.
No hay comentarios