Iglesia hace cuestionamiento severo por males imperan RD
SANTO DOMINGO, RD. - La Iglesia Católica, en el Sermón de las siete
Palabras 2026, denunció que en la República Dominicana hay sed de justicia y se
criticó a si misma por mostrarse «más
cercana al poder que a los vulnerables».
El Sermón de las Siete
Palabras es una tradición católica del Viernes Santo que medita sobre las
últimas frases de Jesús en la cruz, centradas en el perdón y la redención. Este
año fue realizado en la Catedral Primada de América, en la Zona Colonial de
Santo Domingo.
La primera palabra, «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen», estuvo a cargo del reverendo padre
Francisco Benito Alvarado Herrera, administrador parroquial de la parroquia
Nuestra Señora de la Fe del Distrito Nacional, quien hizo un cuestionamiento
severo a la sociedad en general, incluyendo a la congregación a la que el
pertenece.
Además, denunció el abandono
de los ancianos, enfermos e inmigrantes así como el impacto de las redes
sociales en los jóvenes, a quienes describió como expuestos a influencers que
actúan como «falsos profetas» digitales.
DESIGUALDAD
SOCIAL
La segunda palabra, «Hoy
estarás conmigo en el paraíso», desarrollada por el padre Mario de la Cruz
Campusano, de la parroquia Nuestra Divina Providencia, se centró en la
desigualdad social.
Cuestionó la falta de acceso
de comunidades empobrecidas a las autoridades, incluyendo al presidente Luis
Abinader, a quién, aseguró, solicitó por varias vías una cita para exponer
diferentes situaciones, pero nunca recibió respuesta.
«Las más de 200,000 personas a mi cargo y los tres millones por otro lado, a través de la parroquia y la pastoral familiar, en su mayoría pobres, no son parte de la agenda y no tienen acceso al Presidente y los funcionarios», denunció el cura.
VIOLENCIA,
PRECARIEDAD Y ABANDONO DE LAS MUJERES
La tercera palabra, «Mujer, ahí tienes a tu hijo», expuesta
por José Ricardo Rosado Acosta, de la parroquia San José de Calasanz, abordó la
situación de las mujeres en República Dominicana.
Desde la figura de María al
pie de la cruz, denunció las cargas desproporcionadas que enfrentan muchas
féminas, incluyendo la violencia, la precariedad y el abandono.
Su mensaje planteó la
necesidad de acciones concretas que reconozcan y protejan la dignidad femenina.
ABANDONO
DE SECTORES, PARTICULARMENTE LOS JOVENES
En la cuarta palabra, «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»,
el padre Candelario Mejía Brito, representante de la parroquia Santa Clara de
Asís, trazó un paralelismo entre el clamor de Cristo y el sentimiento de
abandono de amplios sectores sociales, en particular los jóvenes.
Denunció la falta de
oportunidades, la estigmatización, los bajos salarios y la precariedad que
viven al laborar en sectores como el turismo.
Asimismo, cuestionó la
ineficacia de las políticas del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte
Terrestre (Intrant) ante las altas tasas de accidentes de tránsito. «Parece que el Intrant solo recuerda la
educación vial el 5 de octubre», lamentó el clérigo.
«TENGO SED»
En la quinta palabra, «Tengo sed», por sor Zoila María Mercedes López, superiora de la
congregación Hermanas Misioneras del Corazón de Jesús de Santo Domingo, habló
de la sed de justicia, dignidad y servicios públicos de calidad, que -a su
juicio- afecta de manera directa a inmigrantes, mujeres, niños y envejecientes.
Denunció el impacto de los
feminicidios, que dejan a menores en la orfandad, y criticó a una clase
política que —según expresó— se sirve del pueblo en lugar de responder a sus
necesidades.
PROBLEMAS
ESTRUCTURALES: DELINCUENCIA, VIOLENCIA
La sexta palabra, «Todo está consumado», a cargo de Juan
Evangelista Rivas Morillo, titular de la parroquia Divino Niño de Jesús,
vinculó el sacrificio de Cristo con la persistencia de problemas estructurales
en el país.
Enumeró la delincuencia, la
violencia, los feminicidios, el alto costo de la vida, el desempleo y la
corrupción como signos de una sociedad que aún no alcanza la justicia social.
«Todo estará cumplido cuando veamos estos problemas sociales resueltos», expresó Rivas.
NECESIDAD DE
RECUPERAR VALORES
El sermón cerró con la séptima
palabra, «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu», pronunciada por sor
Lourdes Martínez Arcángel, del Instituto Hermanas Hijas de la Altagracia.
A pesar de todos los problemas
expuestos a lo largo de la eucaristía, insistió en la necesidad de recuperar
valores como la empatía, el respeto y la solidaridad.
Por: Ali Núñez.
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