NY: ICE, la peor amenaza para los migrantes dominicanos
Durante décadas, el dominicano que llegaba a Nueva
York temía al frío, al idioma, a no conseguir trabajo. Temía fracasar y tener
que volver con las manos vacías. Hoy el miedo es otro: que te toquen la puerta
a las 5 de la mañana y te arranquen de tu casa, de tus hijos, de 30 años de
vida en este país. La peor amenaza para los dominicanos en Nueva York ya no es
la nostalgia ni la discriminación laboral. Es el Estado. Es ICE.
Con más de 700,000
dominicanos, somos la comunidad inmigrante más grande de Nueva York. Eso nos
hace visibles. También vulnerables. Cuando Washington quiere números de
deportación, sabe dónde buscar. Washington Heights, El Bronx, Corona,
Haverstraw. Barrios enteros construidos con remesas, bodegas y sacrificio,
ahora viven con la maleta emocional hecha.
Nos vendieron que la Green
Card era seguridad. Mentira. Hoy un dominicano con 25 años de residente, con
hijos ciudadanos, con casa y negocio, puede terminar esposado por una condena
de posesión de marihuana de 1998. Una falta que en República Dominicana ni
multa da. Aquí te cuesta la vida que construiste. Eso no es justicia. Es
cacería retroactiva.
DE LA CALLE A LA
CORTE
Antes ICE buscaba criminales
violentos. Hoy busca excusas. Una parada de tránsito. Una cita en corte de
familia. Una renovación de licencia. Cualquier contacto con el Estado puede
activar el grillete electrónico. El mensaje es claro: aunque tengas papeles, no
estás seguro. Y si no estás seguro, no protestas, no exiges, no votas. Te
callas.
Cada deportación no saca a un “criminal”. Desbarata
una familia. Deja niños ciudadanos al cuidado del Estado. Cierra una bodega que
pagaba impuestos. Corta una remesa que mantenía a tres hogares en San Juan o
Baní. El costo humano no entra en el informe de ICE. Pero sí entra en el
barrio, en la escuela 132, en la iglesia de la 204.
DÓNDE ESTÁN LOS
LÍDERES
Concejales, asambleístas,
congresistas dominicanos. Muchos llegaron al poder con el voto de esos mismos
que hoy tienen miedo. ¿Y dónde están
cuando ICE se lleva al papá de tu vecino? Comunicados tibios. Fotos en la
iglesia. Pero poca presión real para frenar la colaboración de la ciudad con el
gobierno federal. El “santuario” en Nueva York es de papel.
Se agradece la unidad legal.
Pero llegar después del arresto es llegar tarde. Necesitamos prevención,
educación masiva, abogados en los barrios, no solo en la oficina de la 150.
Necesitamos que el gobierno dominicano deje el miedo diplomático y diga en
Washington: están rompiendo familias dominicanas que aportan US$3,200 millones
al año a la economía de República Dominicana.
REMESES BAJO
ATAQUE
Nueva York es la capital de la
remesa dominicana. Cada deportado es una línea de vida menos para un pueblo en
el Cibao o el Sur. Si esto sigue, no solo pierden las familias aquí. Pierde el
colmado en Moca, la farmacia en Azua, la universidad del muchacho en Santiago.
El golpe migratorio en NY es un golpe directo al PIB de República Dominicana.
¿Quién limpia los hospitales a las 11 de la noche? ¿Quién maneja los
taxis a las 3 de la madrugada? ¿Quién levanta los edificios? Dominicanos. Muchos con procesos migratorios
abiertos. Deportarlos no es “hacer
cumplir la ley”. Es desangrar la economía de Nueva York y dejar huecos que
nadie quiere llenar.
NO ES LEY, ES
POLÍTICA
Nos dicen que “es la ley”.
Pero las leyes cambian según el gobierno de turno. Lo que era prioridad en
2023, dejó de serlo en 2025. Lo que era perdonable, ahora es deportable. Cuando
la aplicación de la ley depende del humor político, deja de ser justicia y se
convierte en arma.
Y esa arma hoy apunta al
dominicano. Porque somos muchos, porque somos organizados, porque empezamos a
tener poder político. Y el poder incómoda.
QUÉ HACER ANTES
DE QUE SEA TARDE
Cada cuadra debe tener un
plan. Saber qué hacer si llega ICE. Tener el número de un abogado en la nevera.
Fondos comunitarios para fianzas. No esperar al concejal. El barrio salva al
barrio.
Los políticos dominicanos en
Nueva York tienen que elegir: o defienden a su gente o defienden su acceso a
Washington. No se puede las dos cosas. Hay que exigir que la ciudad corte toda
colaboración con ICE. Que el estado limpie condenas menores. Que el consulado
pague abogados, no solo ruedas de prensa.
El peor error es esconderse.
El inmigrante que no va al médico, que no lleva al niño a la escuela, que no
reporta un crimen por miedo, ya está deportado en vida. Hay que vivir, trabajar
y pelear con la ley en la mano.
LA VERDAD
INCÓMODA
La peor amenaza para los
dominicanos en Nueva York no cruzó la frontera. Nació aquí, en oficinas con
aire acondicionado, firmada por gente que nunca ha pisado un sótano en El
Bronx. Es una amenaza con placa, con presupuesto y con calendario electoral.
Y si no la enfrentamos juntos,
como comunidad, no quedará nadie para contar cómo era Washington Heights cuando
todavía sonaba bachata en cada esquina.
Porque al final, el sueño
americano no puede ser que te despierten a patadas para quitártelo.
Por: Jhonny Trinidad.
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