Xi Jinping pide a EE.UU. ser «socios y no rivales» y Trump augura un «futuro fantástico»
EFE: Pekín. - Los presidentes de China,
Xi Jinping, y Estados Unidos, Donald Trump, concluyeron este jueves en el Gran
Palacio del Pueblo la primera de sus reuniones en Pekín, que duró en torno a
dos horas y cuarto y tuvo formato ampliado, con las delegaciones de ambos
países presentes.
En este primer encuentro, Xi
pidió a Estados Unidos «ser socios y no rivales» porque los intereses de sus
países «superan sus diferencias», mientras que el mandatario estadounidense
confió que ambos gigantes tendrán un «futuro fantástico juntos», alabó a su
anfitrión como «un gran líder» y vaticinó que esta será la mayor cumbre de la
historia.
LA CUESTIÓN DE TAIWAN
Además, el gobernante chino sacó a
colación Taiwán, para China la principal
«línea roja» en su relación con EE.UU. y sobre la que advirtió a Trump del
riesgo de «una mala gestión», la cual
dijo que podría llevar al «choque e
incluso el conflicto», a la vez que defendió que «»no hay ganadores en una guerra comercial», una frase que Pekín ha
reiterado desde que comenzó este nuevo enfrentamiento.
Por su parte, gl Gobierno taiwanés aseguró
que las amenazas militares de China constituyen la «única fuente de inestabilidad» en el estrecho de Taiwán y el
Indopacífico, en respuesta a los comentarios sobre la cuestión taiwanesa de Xi
Jinping.
La portavoz del Ejecutivo taiwanés,
Michelle Lee, afirmó en una rueda de prensa posterior a la reunión del gabinete
que las amenazas militares de Pekín son el principal factor de inseguridad
regional y defendió que el fortalecimiento de las capacidades de defensa y de
disuasión conjunta constituyen elementos clave para preservar la estabilidad,
según la agencia de noticias CNA.
Gran parte de su gabinete gubernamental
acompañó al presidente estadounidense, incluidos el secretario de Estado, Marco
Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, en tanto en la delegación china
figuraban, entre otros, Cai Qi, miembro del todopoderoso Comité Permanente del
Politburó del Partido Comunista de China (PCCh, gobernante); el ministro de
Exteriores, Wang Yi; y el titular de Comercio, Wang Wentao.
PRESENCIA DE DIRECTIVOS DE EMPRESAS DE
EE.UU.
Una de las sorpresas de la mañana fue la
presencia en la sala de la reunión bilateral de los directivos
de empresas estadounidenses que se han sumado a la comitiva de Trump, entre ellos
los consejeros delegados de Nvidia, Jensen Huang; Apple, Tim Cook; y Tesla,
Elon Musk, algo inusual en este tipo de cumbres.
Imágenes de la televisión estatal china
CCTV mostraron a los ejecutivos entrando a la sala de la reunión, aunque por
ahora se desconoce si participaron en ella de forma activa.
Antes de reunirse, Xi recibió a Trump
con honores en el Palacio del Pueblo, corazón político de China situado a un
costado de la plaza de Tiananmén, y tras estrecharse las manos en un saludo
prolongado pero contenido, pasaron juntos revista a las tropas.
Con la grandilocuencia que acostumbra,
Trump dijo que esta será probablemente la mayor cumbre de la historia y destacó
la importancia de venir acompañado de los principales líderes empresariales de
su país.
ORIENTE MEDIO, UCRANIA Y COREA DEL NORTE
Xi y Trump abordaron también asuntos
internacionales y regionales como Oriente Medio, la guerra en Ucrania y la
península coreana.
La situación en Oriente Medio había
cobrado especial relevancia en los días previos a la cumbre, después de que
Washington presionara públicamente a Pekín para desempeñar un papel más activo
en una posible desescalada con Irán, uno de los principales socios energéticos
de China.
La guerra y la situación en torno
al estrecho
de Ormuz,
una vía clave para el comercio energético global, en especial para Asia, han
añadido presión internacional sobre la urgencia de resolver el conflicto.
Trump y Xi Jinping coincidieron en que Irán «nunca deberá tener armas nucleares» y
en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin
cobrar por derechos de paso, según un comunicado tras la primera reunión de la
cumbre de Pekín difundido por la Casa Blanca.
Ucrania también ha sido un
punto de fricción entre China y Estados Unidos desde el inicio de la guerra,
mientras Washington acusa a Pekín de respaldar indirectamente a Rusia mediante
apoyo económico y tecnológico, algo que el Gobierno chino rechaza.
La situación en la península
coreana sigue siendo además un asunto habitual en los contactos entre Pekín y
Washington, dado el papel de China como principal aliado político y
socioeconómico de Corea del Norte.
Los dos líderes acordaron
además, según Xinhua, apoyarse mutuamente en la organización de la reunión
informal de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC),
prevista para los días 18 y 19 de noviembre en la ciudad china de Shenzhen, y
de la cumbre del G20, que se celebrará el 14 y 15 de diciembre en Miami
(EE.UU.).
UNA DELEGACIÓN
CON EJECUTIVOS DE ALTO NIVEL
Antes de la llegada de Trump a Pekín, las delegaciones encabezadas por el secretario del
Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He
Lifeng, concluyeron este miércoles en Seúl unas negociaciones económicas y
comerciales que la agencia estatal china Xinhua calificó de «constructivas».
Este martes, Trump dijo desde el Air Force One que pedirá a Xi «abrir» China a las empresas estadounidenses.
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