Histórica hermandad entre dominicanos y puertorriqueños

Hay fronteras que no existen. El Canal de la Mona separa dos islas, pero no separa a su gente. Dominicanos y puertorriqueños llevamos siglos demostrándolo: compartimos sangre, música, apellidos, huracanes y sueños. Somos dos alas del mismo pájaro, como dijo Hostos. Y cuando una vuela, la otra la empuja.

LA HISTORIA EMPEZO EN YOLA Y EN LUCHA

Desde el siglo XIX, el ir y venir entre La Española y Borinquen fue cosa de familia. Gregorio Luperón se exilió en Puerto Rico. Ramón Emeterio Betances conspiró desde Santo Domingo. Eugenio María de Hostos, puertorriqueño, fundó escuelas en República Dominicana y murió allá. La independencia dominicana de 1844 se celebró en San Juan y la Gesta del 1868 en Lares se soñó también en Santiago. Peleamos dictaduras juntos: dominicanos pelearon contra Trujillo desde Puerto Rico y boricuas alzaron la voz contra la ocupación estadounidense desde Santo Domingo. La solidaridad no es nueva. Es fundacional.

NOS ENCONTRAMOS EN EL MISMO BARRIO

En el siglo XX la hermandad se volvió dirección. En Nueva York, dominicanos y puertorriqueños levantamos juntos El Barrio, Brooklyn y el Bronx. Abrimos bodegas al lado de colmados, tocamos salsa con merengue en la misma tarima, y marchamos por vivienda, por educación bilingüe y contra la discriminación. Johnny Pacheco era dominicano y creó la Fania con músicos boricuas. José Alberto “El Canario” nació en Santo Domingo y se crió artísticamente entre puertorriqueños. La bachata entra a Puerto Rico por la puerta del corazón, y el reguetón dominicano tiene ADN boricua. No competimos. Nos completamos.

EL AUTOR es periodista, Reside en Nueva York.

CUANDO UNO LLORA, EL OTRO MANDA LA CAJA

Huracán María en 2017. Puerto Rico a oscuras. ¿Quién llegó primero con plantas eléctricas, médicos y comida? Los dominicanos. Terremoto en Haití en 2010. ¿Quién abrió su aeropuerto y sus hospitales? República Dominicana, con Puerto Rico como puente. Pandemia en 2020. Médicos dominicanos en Centro Médico y enfermeros boricuas en el Plaza de la Salud. Esa es la hermandad: no sale en los libros, pero sale en los contenedores. Cuando la yola se vira en el Canal, el luto es doble y los dos países lloran los mismos nombres.

TAMBIEN CONVERSACIONES DIFICILES

Hermano no es el que te aplaude todo. Es el que te habla claro. Tenemos que hablar de xenofobia, de los estereotipos que a veces se cuelan en la radio, de la trata que usa nuestra cercanía para hacer daño, y del tráfico ilegal que pone a familias humildes a jugarse la vida en el mar. Tenemos que hablar de cómo regularizar el flujo, proteger vidas y tratarnos con la dignidad que exige la historia que compartimos. La hermandad no se cuida con silencio. Se cuida con verdad.

EL FUTURO ES EN CONJUNTO O NO ES

Tenemos 4 millones de dominicanos y 3.2 millones de puertorriqueños en Estados Unidos. Juntos somos la fuerza latina más grande de la Costa Este. Juntos podemos decidir elecciones, negociar con líneas aéreas, abaratar el envío de alimentos, crear rutas universitarias y defender el español en las escuelas. Juntos podemos exigir que el Canal de la Mona deje de ser cementerio y se convierta en puente vigilado, seguro y humano.

República Dominicana y Puerto Rico no son países vecinos. Son familia. Nos parecemos en la forma de tirar un chiste cuando todo está mal, en la devoción a la Virgen de la Altagracia y a la Virgen de la Divina Providencia, en el plato de arroz con habichuelas que cambia de nombre pero no de sabor.

Que nadie nos divida con pasaporte ni con prejuicio. Somos del mismo palo. Y al mismo palo, cuando lo azota la tormenta, solo lo salva que sus ramas se trencen.

Hoy firmo estas líneas como dominicano, pero podrían firmarlas igual desde Santurce o Mayagüez. Porque la hermandad entre Quisqueya y Borinquen no es discurso. Es historia, es presente y, si la cuidamos, será futuro.

 

Por: Jhonny Trinidad. 

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