Las críticas hacen tambalear al endeble Gobierno de Venezuela
CARACAS. - Venezuela enfrenta una tragedia masiva tras el
doblete sísmico del 24 de junio de 2026. Mientras continúan las labores de
búsqueda entre los escombros, la gestión oficial de la emergencia genera un
intenso debate.
Las críticas ciudadanas señalan una respuesta lenta y
descoordinada. Las más duras acusan al Gobierno de impedir que civiles acudan a
socorrer a los afectados.
«Es una catástrofe que rebasa
a cualquier gobierno, incluso a los más preparados», dijo a DW el ingeniero mexicano Jesús Valdez Aguilar,
CEO de Miyamoto, quien apoya a las brigadas mexicanas de rescate. Tras recorrer
Catia La Mar, en La Guaira, describió cuadras enteras reducidas a escombros. “Es la situación más grave que me ha tocado
presenciar, solo comparable con otros grandes terremotos del mundo”,
afirmó. Estima que cerca del 90% de los edificios de mediana y gran altura
tienen daños severos y una quinta parte colapsó.
RESPUESTA DEL GOBIERNO
El politólogo Andrés Cañizález cuestiona la respuesta
oficial desde el inicio. Lo principal, dice, fue la ausencia inicial de las
Fuerzas Armadas en el rescate. «Mucha
gente demandó o echó en falta esa presencia, sobre todo porque cuentan con
equipos y tradicionalmente han sido los primeros en activarse», explicó a
DW.
Coincide Ángel Rangel, exdirector de Protección Civil
entre 1999 y 2001: «Uno de los
componentes del Estado con mayor capacidad logística y de equipamiento no se
activó como cabía esperar». Rangel recuerda que existían planes conjuntos
entre militares, bomberos, Protección Civil, el sistema sanitario y la Cruz
Roja, pero perdieron prioridad cuando los militares se concentraron en
seguridad interna.
«Las primeras 24 o 48 horas
son vitales para salvar vidas y la movilización fue muy lenta», sostiene Rangel. Advierte que más de 20 equipos
internacionales de rescate no bastan sin una coordinación nacional eficaz. «Las misiones terminan haciendo lo que
pueden junto a bomberos, Protección Civil, Cruz Roja y la comunidad, que
trabajan con las manos, sin herramientas. Pero hace falta mucho más que
corazón».
Para Rangel, el problema viene de años sin preparación
frente a desastres. Venezuela tiene tres grandes fallas sísmicas bajo la
mayoría de la población. «Los eventos son
naturales; los desastres los construimos con nuestras decisiones», sentencia.
CRITICAS A MILITARES
Valdez Aguilar rechaza señalar un único responsable. «No hay un gobierno que pueda estar cien por
cien preparado para algo así», argumenta. Mantener miles de rescatistas a
la espera sería inasumible, más en un país sin un sismo comparable en más de un
siglo.
En redes circulan videos de militares impidiendo el
paso a civiles que quieren ayudar. Valdez confirma haber visto numerosos puntos
de inspección militar que ralentizan el acceso. «Entorpecen los traslados, porque obligan a hacer desvíos para
desincentivar que la gente vaya hacia La Guaira, como si fueran a hacer cosas
indebidas. Es un criterio que no comparto, pero fue decisión del Gobierno»,
dijo a DW.
DEFICIT COMUNICACIONAL
Cañizález señala un importante déficit comunicacional
del Gobierno. Mientras seguía el rescate, los dirigentes lucían alejados de las
zonas afectadas. «En una emergencia de
esta magnitud esperas un centro de operaciones desde el que se informe
permanentemente. Esa sensación de cercanía no existió durante las primeras
horas», afirma. Para él, la gestión deja «profunda insatisfacción» en la opinión pública.
2026 ha puesto a prueba el papel de los militares en
Venezuela: primero con la intervención de EE. UU. para detener a Nicolás Maduro
y ahora con los terremotos. «Esto deja
otra interrogante sobre qué está ocurriendo en las Fuerzas Armadas, eslabón de
un Gobierno cuya pata de legitimidad está en el poder de las armas», concluye
Cañizález.
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