Más allá de medallas: lo que sorprende a visitantes de JCC
Santo Domingo, RD. - Llegaron para alentar a sus atletas y seguir las
competencias de los XXV Juegos Centrocaribeños, pero entre recorridos por la
Zona Colonial, caminatas por el Malecón y encuentros con la gastronomía local,
muchos visitantes descubren hoy otra cara de Santo Domingo.
Entre jornadas de preparación
y competencias, atletas, entrenadores y visitantes encuentran momentos para
conocer una ciudad que ofrece una mezcla singular de pasado y presente:
edificios coloniales, música en las calles, sabores caribeños y una población
que convierte la hospitalidad en una de sus principales cartas de presentación.
LA ZONA COLONIAL
La Zona Colonial, corazón
histórico de la capital dominicana y declarada Patrimonio Cultural de la
Humanidad, aparece como una de las paradas casi obligadas para quienes llegan
al país con motivo de la cita regional.
Allí, entre calles
adoquinadas, antiguas edificaciones y plazas llenas de historia, los visitantes
cambian por unas horas la tensión de la competencia por la curiosidad de
descubrir una cultura diferente.
Mientras observaba las
fachadas centenarias y se detenía a fotografiar algunos edificios de la calle
El Conde, Carlos Mendoza, mexicano que viajó a Santo Domingo para presenciar
los Juegos Centroamericanos y del Caribe, confesó a Prensa Latina que la
capital lo había sorprendido.
«Vine por las competencias, pero también quería conocer la ciudad.
Caminar por esta calle, escuchar música y ver tanta historia reunida en un
mismo lugar ha sido una experiencia inolvidable. Cuando regrese a México,
hablaré de los Juegos, pero también de Santo Domingo», comentó.
SOBRE LA
GASTRONOMIA
Frente a un plato de mangú
(puré de plátanos verdes hervidos) con queso frito y salami, la costarricense
Laura Fernández admitía que la gastronomía local se había convertido en una de
las grandes sorpresas de su viaje.
«Había escuchado hablar del mangú, pero nunca lo había probado. Me gustó
mucho, igual que los jugos naturales y la variedad de frutas. Uno viene por los
Juegos, pero descubrir la comida criolla hace que la experiencia sea mucho más
completa».
Para otros, la sorpresa está
en detalles más cotidianos: el ritmo de la música dominicana, la energía de los
aficionados, el malecón y la cercanía de las personas que encuentran en las
calles.
Por: Mariela Pérez Valenzuela.
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