Oposición de Nicaragua exige a la OEA desconocer dictadura
MANAGUA. - Diversas organizaciones opositoras nicaragüenses en
el exilio hicieron un llamado urgente a los gobiernos de las Américas, a la
Unión Europea y a la ONU para desconocer la consolidación de un «régimen sin elecciones» en Nicaragua,
al advertir que la crisis no es un asunto interno sino una amenaza para la
seguridad y la migración regional.
En una declaración conjunta,
la coalición opositora pidió a los Estados miembros de la Organización de
Estados Americanos (OEA), al Consejo Permanente de la ONU y su Secretaría
General, así como a las cancillerías latinoamericanas, activar y fortalecer los
mecanismos previstos en el sistema interamericano frente a la ruptura del orden
democrático.
El llamado surge después de
que el presidente Daniel Ortega propusiera eliminar las elecciones, en el poder
desde 2007 en medio de acusaciones de fraude, eliminando la competencia o
declarando «inaplicable» el artículo constitucional que impedía la reelección.
«La OEA cuenta con instrumentos claros para responder a situaciones de esta
naturaleza, y su aplicación rigurosa es esencial para evitar que en el corazón
de Centroamérica se consolide un régimen sin elecciones, sin libertades y sin
controles institucionales»,
señalaron.
En particular, solicitaron que
los Estados democráticos y los órganos competentes de la OEA adopten medidas
jurídicas y diplomáticas conforme a la Carta Democrática Interamericana y
mantengan el desconocimiento de cualquier acto orientado a suprimir el derecho
del pueblo nicaragüense a elegir libremente a sus gobernantes.
«RÉGIMEN AUTORITARIO, PERMANENTE Y DINÁSTICO»
«La experiencia hemisférica demuestra que cuando el autoritarismo avanza
sin una respuesta firme, aumentan la represión, el exilio, la migración forzada
y se deteriora la seguridad democrática regional», advirtieron.
Alertaron que la normalización
de una «dictadura permanente» tendría
efectos directos sobre la estabilidad política, la gobernabilidad y la
seguridad del continente, profundizaría el exilio, generaría nuevas olas
migratorias y debilitaría el compromiso hemisférico con la democracia y el
Estado de derecho.
«Esta crisis constituye un asunto de legítimo interés hemisférico y no
un problema exclusivamente interno», subraya la declaración, suscrita por la Concertación
Democrática Nicaragüense, Unidad Nacional, Unión Democrática Renovadora y otras
cinco organizaciones civiles, que advierten que las declaraciones de Ortega «no
se trata de un gesto político interno, sino de la decisión explícita de abolir
el derecho del pueblo nicaragüense a elegir a sus gobernantes y de consolidar
un régimen autoritario, permanente y dinástico».
RECHAZO
INTERNACIONAL
Durante la conmemoración del
47 aniversario de la revolución sandinista, el 19 de julio, Ortega, de 80 años,
aseguró que «aquí no volverán a haber elecciones
para que por allí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder».
El anuncio provocó rechazo de
República Dominicana, Guatemala, el gobierno electo de Perú, Bolivia, Chile, el
Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva y foros como el Grupo de Puebla, integrado
por más de 60 líderes y expresidentes progresistas de 18 países.
«El anuncio del presidente Daniel Ortega de que en Nicaragua no volverá
a haber elecciones constituye una ruptura abierta con los principios
democráticos más elementales. Ningún proyecto político puede situarse por
encima del derecho soberano de los pueblos a elegir libremente a sus
gobernantes», dijo el
Grupo de Puebla.
La Cancillería de Nicaragua respondió con dureza a las críticas del alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, Estados Unidos, Panamá —que retiró a su embajador— y Costa Rica.
No hay comentarios