Donald Trump frena su ofensiva arancelaria ante alza de precios
WASHINGTON. - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha
comenzado a dar marcha atrás en su ofensiva arancelaria para contener el
descontento público por el alza de los precios al consumidor, un flanco que
amenaza con golpear al Partido Republicano en las elecciones de medio mandato.
Según reportó el portal Axios,
la actual Administración, que hizo de los aranceles y la preferencia por el
productor nacional su principio económico fundamental, se ha visto obligada a
suavizar y hasta suspender parte de esas medidas ante las críticas por la
inflación.
El gesto más claro llegó el
viernes. Trump anunció que reducirá temporalmente los aranceles a la carne de
vacuno.
El mandatario firmará una
orden ejecutiva para ampliar en 300.000 toneladas métricas la cuota que puede
ingresar a EE.UU. con aranceles reducidos. La medida, según la Casa Blanca,
tendrá una vigencia de 90 días y busca que la carne importada se venda un 25 %
por debajo de los precios actuales.
«Este acuerdo reducirá los precios para los estadounidenses y, al mismo
tiempo, permitirá que nuestro gran ganado vacuno estadounidense vuelva a
crecer», aseguró el
presidente en sus redes sociales.
El anuncio, sin embargo,
expone la contradicción de su política. En julio, la carne picada alcanzó un
promedio de 6,89 dólares por libra, un 10 % más que hace un año, mientras la
cabaña bovina estadounidense está en su nivel más bajo en 65 años por la sequía
y los altos costos.
Los propios ganaderos, base
electoral republicana, rechazaron la medida y advirtieron que la apertura a
carne de México, Brasil y Australia frenará la recuperación de sus rebaños
diezmados por los mismos aranceles que ahora se flexibilizan.
DE LA GUERRA
COMERCIAL AL CONTROL DE PRECIOS
El retroceso no se limita a la
carne. En un giro poco habitual para un gobierno que defendió el libre mercado,
la Casa Blanca ha pasado a intervenir directamente en los mercados.
La Administración intentó
bajar las tasas hipotecarias con compra de bonos del Estado, presionó a las
energéticas para reducir el precio de la gasolina y exigió al comercio
minorista que contenga sus precios.
El detonante es doble: la
guerra con Irán, iniciada el 28 de febrero, disparó el barril de crudo entre 16
% y 21 % por el bloqueo del estrecho de Ormuz y encareció los combustibles en
EE.UU., y la propia guerra arancelaria.
LA REBELIÓN
REPUBLICANA POR LOS ARANCELES A CANADÁ
La imposición de aranceles del
50 % a productos de Canadá provocó una reacción contundente dentro del propio
Partido Republicano, con legisladores que pidieron a Trump volver a la mesa de
negociación al reconocer que las tarifas perjudican a la economía
estadounidense.
El revés judicial también
pesó. En febrero, el Tribunal Supremo anuló los aranceles globales impuestos
por Trump en 2025 al considerar ilegales sus fundamentos.
Aunque la Casa Blanca buscó
una vía alternativa a finales de julio con un nuevo arancel de entre 10 % y
12,5 % a 60 economías acusadas de no combatir el trabajo forzado, el alivio
para el consumidor sigue siendo limitado.
A menos de tres meses de los
comicios del 3 de noviembre, la promesa de «independencia
económica» choca con la urgencia de bajar los precios en el supermercado.
Por: la Redacción.
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